Noticas en Red.- redacción
Diego Santilli dio una entrevista que dejó una definición política especialmente dirigida a Salta. El jefe de Gabinete de la Nación cuestionó fuertemente el voto de legisladores libertarios que rechazaron los proyectos de endeudamiento impulsados por el Gobierno provincial y reclamó una conducta que, según sus palabras, debe ser “consecuente y coherente” con la política económica que lleva adelante la administración de Javier Milei.
No fue una observación lateral dentro de una entrevista extensa. Santilli fue consultado específicamente por la contradicción entre el respaldo del Gobierno nacional a determinadas operaciones de refinanciación provincial y el rechazo que esas iniciativas encontraron entre representantes de La Libertad Avanza en Salta. Su respuesta fue directa: “A mí no me parece bien”.
Seguramente la severa crítica tendrá consecuencias en una Libertad Avanza que en Salta se debate entre una conducción olmedista que tiene como laderos a la senadora Emilia Orozco y al diputado Carlos Zapata y una facción interna en crecimiento que ha decidido desconocer esa conducción -que definen como “impuesta y forzada”- y alinearse más en la buena relación existente entre el gobernador Gustavo Sáenz y el Gobierno Nacional.
Para Santilli, el problema no es simplemente si un legislador puede votar a favor o en contra de un proyecto provincial. La cuestión es si ese voto resulta compatible con la política que el propio espacio político sostiene desde el Gobierno nacional. El caso salteño expuso esa tensión de manera pública.
La frase más significativa fue probablemente aquella en la que sostuvo que “uno no puede pedir algo distinto de lo que hace”. La afirmación apunta a una regla de conducta política: si la Nación utiliza determinadas herramientas financieras y las autoriza para gobernadores de diferentes signos políticos, los legisladores libertarios deberían sostener una posición semejante cuando una provincia plantea una operación de características comparables.
La situación tuvo además un desenlace particular en el Senado. Los dos proyectos fueron aprobados por unanimidad. El senador libertario Roque Cornejo no participó de la sesión, quizás ya advertido de la postura nacional al respecto.
Esa distinción es la que Santilli llevó al debate salteño y fue clara: para la conducción nacional del oficialismo, pertenecer al mismo espacio no implica solamente compartir una etiqueta partidaria, sino también mantener cierta correspondencia entre las decisiones que se adoptan en Buenos Aires y las que toman los representantes libertarios en las provincias.

